Climatización

A qué temperatura poner el aire acondicionado en verano para ahorrar

La referencia útil para una vivienda normal suele arrancar en 26 ºC. No es un número mágico para todas las casas, pero sí un punto de partida serio para enfriar con sentido sin disparar el consumo.

Respuesta corta

Si quieres una regla práctica, empieza por 26 ºC y ajusta desde ahí según tu vivienda, la humedad, la orientación y tu nivel de confort. El IDAE recuerda en sus recomendaciones para hogares que una temperatura de 26 ºC o superior, con ropa adecuada, puede ser suficiente para mantener el confort de la vivienda.

La idea importante no es memorizar un número por costumbre, sino entender que bajar de más el termostato no suele ser la forma inteligente de refrescar una casa. Muchas veces solo hace que el equipo trabaje más tiempo y que la factura suba sin darte una mejora real equivalente.

Por qué 22 ºC no enfría mejor tu casa

Uno de los errores más comunes es pensar que poner el aire a 22 ºC va a enfriar antes que ponerlo a 26 ºC. En uso doméstico normal, eso no funciona así. El equipo enfría según su capacidad y las condiciones de la estancia. Bajar mucho la consigna no hace que el aparato se vuelva más potente; lo que hace es obligarlo a seguir trabajando más tiempo hasta intentar alcanzar una temperatura más baja.

Por eso el propio IDAE recomienda no ajustar el termostato a una temperatura más baja de lo normal pensando que así la casa se enfriará más rápido. Lo habitual es conseguir un enfriamiento excesivo en algunas zonas, más esfuerzo del compresor y un gasto innecesario.

Lo que sí importa en la factura

La factura eléctrica no entiende de “sensación de fresco”, entiende de kWh. La CNMC recuerda en su guía para consumidores que el coste variable del suministro eléctrico se expresa en euros por kWh. Eso significa que cada hora extra de funcionamiento real del equipo termina contando.

Si además estás en una tarifa con periodos o con un precio que cambia, el mismo uso puede costarte más o menos según cuándo enciendas el aparato. Por eso conviene separar siempre tres preguntas:

  • Qué temperatura me da confort razonable.
  • Cuánta potencia necesita realmente mi estancia.
  • Cuánto me cuesta ese uso en kWh y euros.

Cada grado cuenta más de lo que parece

El IDAE también recuerda una regla orientativa muy útil: una variación de 1 ºC puede suponer alrededor de un 7 % de ahorro en climatización. No es una ley exacta para todas las casas ni para todos los equipos, pero sí una referencia doméstica muy buena para entender el impacto de bajar de más la temperatura.

Traducido a la vida real: si en tu casa ya se está razonablemente bien a 26 ºC, bajar a 24 ºC solo “por si acaso” puede hacer que el equipo trabaje más y que el confort extra no compense. Esa diferencia, repetida durante semanas de calor, es la típica fuga silenciosa que luego se nota en la factura.

Cuándo 26 ºC puede no bastar

También hay que hablar claro: 26 ºC no sirve igual en todas partes. Hay viviendas donde ese valor es una base razonable y otras donde puede quedarse corto o requerir apoyo. Por ejemplo:

  • Áticos y últimas plantas: suelen acumular más calor.
  • Orientación oeste o sur con sol duro: la carga térmica sube mucho por la tarde.
  • Ventanas grandes o aislamiento pobre: entra calor y cuesta más retener el fresco.
  • Ambientes húmedos: una misma temperatura puede sentirse más pesada.
  • Muchas personas en la estancia: el calor interno también suma.

Si tu caso se parece a uno de esos, puede tener más sentido revisar antes si el equipo está bien dimensionado que obsesionarte con bajar el termostato. A veces el problema no es la cifra elegida, sino que el aparato está trabajando fuera de su zona lógica.

Cómo ahorrar sin pasar calor

La temperatura es importante, pero no trabaja sola. Si quieres gastar menos sin sufrir dentro de casa, hay varias palancas simples que ayudan mucho:

  • Cierra persianas y toldos cuando pega el sol fuerte. Es una de las formas más baratas de reducir el calentamiento de la vivienda.
  • Ventila de noche o a primera hora para aprovechar las horas más frescas.
  • Usa un ventilador cuando el calor sea moderado: el IDAE recuerda que el movimiento del aire puede aportar una sensación de bajada de entre 3 y 5 ºC con un consumo muy bajo.
  • Limpia los filtros del equipo periódicamente para que el aparato no pierda rendimiento.
  • Cierra puertas interiores si solo quieres climatizar una zona concreta.

Con esas medidas, muchas viviendas mejoran más que tocando el termostato a lo loco. Ahí es donde se nota la diferencia entre usar el aire como herramienta y usarlo como parche.

Temperatura, potencia y consumo no son lo mismo

Poner el aire a 26 ºC no resuelve por sí solo una mala elección de equipo. Si el split es pequeño para la estancia, trabajará demasiadas horas. Si el uso diario es largo, el consumo mensual subirá aunque la consigna sea razonable. Por eso conviene mirar las tres capas juntas:

  1. Dimensión de la estancia: para no quedarte corto de potencia.
  2. Temperatura de consigna: para no enfriar de más.
  3. Horas de uso y precio del kWh: para saber cuánto cuesta de verdad.

FAQ rápida

¿La temperatura ideal es siempre 26 ºC?

No siempre. Es una referencia muy razonable para vivienda, pero depende del aislamiento, la humedad, la orientación y la sensación térmica de cada casa.

¿Bajar a 24 ºC enfría antes?

No de forma útil. Lo normal es que el equipo siga trabajando más tiempo para alcanzar una temperatura menor, con más consumo y sin una mejora proporcional del confort.

¿Qué hago si a 26 ºC sigo teniendo calor?

Revisa primero persianas, ventilación, filtros, humedad y tamaño del equipo. Si todo eso falla, quizá no sea un problema de termostato sino de dimensionado o de la propia vivienda.

Qué hacer ahora

Si quieres decidir con criterio y no a ojo, el orden bueno es este: calcula la potencia orientativa de la estancia, revisa cuánto consumiría el equipo con tu uso real y después fija una temperatura razonable de partida. Ese proceso evita tanto el sobredimensionado como el gasto tonto.

Fuentes útiles